Dori Rosado

Fotógrafa.

Escribir con mi cámara
la emoción que se esconde
en ese idioma sabio
con que hablan las arrugas,
a través de las horas
que  a lo largo del tiempo
pasearon tus pupilas,
donde hubo primavera,
exultante verano,
y se asomó el otoño que jugaba al despiste
haciéndote creer que nunca acabaría.
Y de pronto insolente
arreció el crudo invierno
matizando las venas de un azul más intenso,
y el dorado fulgor
que enmarcaba tu rostro
hoy se cubre de nieve
como esas cordilleras que ocultan en su médula

las voces  de la vida. 

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